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Nutrición · 11 min de lectura

¿Cuántas calorías necesitas? Metabolismo basal, gasto total y cómo ajustarlo

Las fórmulas dan un punto de partida, no una cifra exacta. Qué es el metabolismo basal, por qué usamos Mifflin-St Jeor, cuánto pesa la actividad diaria y cómo afinar con tu peso medio semanal.

Atlax JournalNº 09 · Oct 2026
2–3semanas de peso medio para ajustar tus calorías
Nutrición

Tus calorías, con criterio

Estimar, medir y ajustar

11 minCon referencias
Lo esencial
  • El gasto total suma el metabolismo basal, la digestión, el ejercicio y la actividad diaria no deportiva (NEAT).
  • Mifflin-St Jeor es la ecuación que más veces acierta dentro de un ±10 % en adultos sanos, pero puede fallar en tu caso.
  • La NEAT es el componente más variable entre personas y tiende a ajustarse, en distinto grado según la persona, cuando comes más o menos.
  • Usa la fórmula para empezar y corrige con la tendencia del peso medio semanal durante 2–3 semanas.

Saber cuántas calorías necesitas es la base de cualquier plan para perder grasa, ganar músculo o simplemente mantenerte. Las calculadoras dan una cifra en segundos, pero esa cifra es una estimación: útil para empezar, insuficiente para decidir sin mirar cómo responde tu cuerpo.

De qué se compone tu gasto

Tu gasto energético total es la suma de varios componentes:

  • Metabolismo basal (o en reposo): la energía que necesitas para mantener tus funciones vitales. En personas sedentarias suele ser el componente más grande, en torno al 60–70 % del total.
  • Efecto térmico de los alimentos: lo que cuesta digerir y procesar lo que comes, alrededor de un 10 %.
  • Ejercicio: tus entrenamientos.
  • NEAT (non-exercise activity thermogenesis): todo el movimiento que no es ejercicio programado, desde caminar y subir escaleras hasta trabajar de pie o gesticular.

El efecto térmico de los alimentos oscila entre el 5 y el 15 % del gasto diario con una dieta mixta, y es mayor cuanta más proteína contiene la dieta (Westerterp, 2004). Aun así, es la pieza que menos margen te da para «gastar más».

Por qué usamos Mifflin-St Jeor

Existen decenas de ecuaciones para estimar el metabolismo en reposo. La de Mifflin-St Jeor se desarrolló en 1990 con casi 500 adultos sanos, con normopeso y con obesidad, de entre 19 y 78 años:

Hombres: 10 × peso (kg) + 6,25 × altura (cm) − 5 × edad (años) + 5
Mujeres: 10 × peso (kg) + 6,25 × altura (cm) − 5 × edad (años) − 161

Una revisión sistemática de Frankenfield y colaboradores (2005) comparó las ecuaciones más usadas con el metabolismo medido por calorimetría. Mifflin-St Jeor fue la que estimó el gasto en reposo dentro de un margen del ±10 % en más personas, con y sin obesidad. Pero la misma revisión advierte de errores relevantes en individuos concretos y de que algunos grupos, como las personas mayores y ciertas minorías étnicas, estaban poco representados.

Si conoces tu masa libre de grasa con cierta fiabilidad, la ecuación de Katch-McArdle (370 + 21,6 × masa libre de grasa) puede ajustarse mejor en personas muy musculadas.

El factor de actividad

Para pasar del metabolismo basal al gasto total, las calculadoras multiplican por un factor de actividad. Son factores convencionales y orientativos:

Nivel de actividadFactor
Sedentario (trabajo sentado, sin ejercicio)× 1,2
Ligero (ejercicio 1–3 días por semana)× 1,375
Moderado (3–5 días por semana)× 1,55
Alto (6–7 días por semana)× 1,725
Muy alto (entrenamiento intenso diario o trabajo físico)× 1,9

Aquí está la mayor fuente de error: dos personas que entrenan 4 días por semana pueden tener un gasto muy distinto si una trabaja de pie y camina 12.000 pasos al día y la otra pasa 10 horas sentada.

Un consejo práctico: si dudas entre dos niveles, empieza por el más bajo. Es más fácil subir calorías cuando los datos lo confirman que deshacer varias semanas comiendo por encima de lo previsto.

NEAT: la pieza que más varía

La NEAT cambia mucho de una persona a otra según la profesión, el entorno y los hábitos (Levine, 2002). Además, se adapta. En un estudio clásico, 16 adultos comieron 1.000 kcal diarias por encima de su mantenimiento durante 8 semanas. La grasa acumulada varió hasta 10 veces entre participantes, y quienes más aumentaron su actividad espontánea fueron los que menos grasa ganaron (Levine y colaboradores, 1999). En el sentido contrario, la NEAT tiende a bajar cuando comes menos, y ese descenso puede frenar la pérdida de peso sin que te des cuenta.

Por eso contar los pasos diarios es una forma sencilla de vigilar la parte del gasto que más se mueve.

Un ejemplo con números

Hombre de 35 años, 80 kg, 180 cmCálculo
Metabolismo basal (Mifflin-St Jeor)800 + 1.125 − 175 + 5 = 1.755 kcal
Gasto total con actividad moderada (× 1,55)≈ 2.720 kcal
Si el basal real fuera un 10 % mayor o menor≈ 2.450–2.990 kcal

Esa horquilla de unas 540 kcal muestra por qué la cifra de la calculadora es solo el principio. Para una mujer de 30 años, 62 kg y 165 cm con actividad ligera, el cálculo sería 620 + 1.031 − 150 − 161 ≈ 1.340 kcal de basal y unas 1.845 kcal de gasto total (× 1,375).

Cómo ajustar con tu peso medio semanal

El peso diario oscila por el agua, la sal, el glucógeno, la digestión o el ciclo menstrual. Lo que importa es la tendencia:

  • Pésate cada mañana, en ayunas y después de ir al baño, y calcula la media de cada semana.
  • Mantén la misma ingesta 2–3 semanas antes de sacar conclusiones. La primera semana tras un cambio de dieta suele reflejar sobre todo agua y glucógeno.
  • Si la media no cambia, has encontrado tu mantenimiento aproximado. Si baja o sube, ajusta en pasos de 100–200 kcal.

Siguiendo con el ejemplo: si comiendo 2.700 kcal su media semanal baja de forma estable unos 0,3 kg por semana, usando la regla aproximada de unas 7.700 kcal por kilo, su déficit rondaría 0,3 × 7.700 ÷ 7 ≈ 330 kcal diarias, y su mantenimiento real estaría más cerca de 3.000 kcal que de 2.720. Es una cuenta orientativa: esa regla no se cumple igual en todas las personas, y en las más delgadas tiende a sobrestimar el déficit necesario por kilo perdido (Hall, 2008).

Aplicación práctica: de la fórmula a tu cifra real

La cuenta del apartado anterior se resume en una regla sencilla:

Mantenimiento aproximado ≈ ingesta media diaria + kg perdidos por semana × 1.100
(1.100 ≈ 7.700 kcal por kilo ÷ 7 días. Si ganas peso, resta: ingesta media − kg ganados por semana × 1.100. No uses la primera semana tras un cambio de dieta: refleja sobre todo agua y glucógeno.)

Así se aplicaría a la mujer del ejemplo (62 kg, gasto estimado de unas 1.845 kcal), que primero quiere comprobar su mantenimiento y después perder grasa:

SemanaIngesta mediaPeso medioLectura
1–31.850 kcal62,0 · 62,1 · 61,9 kgEstable: su mantenimiento ronda las 1.850 kcal. La fórmula acertó bastante.
41.575 kcal (−15 %)61,6 kgBajada inicial, en parte agua y glucógeno. Déficit previsto ≈ 275 kcal, unos 0,25 kg por semana.
5–61.575 kcal61,4 · 61,1 kg≈ 0,25 kg por semana: coincide con lo previsto. Se mantiene el plan.

Si en las semanas 5 y 6 no hubiera bajado nada, la regla diría que su mantenimiento real está cerca de 1.575 kcal y no de 1.850, y el siguiente paso sería revisar el registro de comidas y la actividad antes de recortar más.

Por qué tu gasto cambia cuando cambias tú

Tu cifra de mantenimiento no es fija. Al perder peso, gastas menos porque mueves y mantienes un cuerpo más pequeño. Además, la restricción calórica pone en marcha cambios hormonales y de eficiencia que reducen algo más el gasto y frenan la pérdida, lo que se conoce como adaptación metabólica (Trexler y colaboradores, 2014). Su magnitud varía mucho entre personas.

Por eso el peso no responde de forma lineal: los modelos dinámicos muestran que el cuerpo tarda mucho en llegar a un nuevo equilibrio tras un cambio de ingesta, y que la pérdida se va frenando con el tiempo aunque mantengas la dieta (Hall y colaboradores, 2011). En la práctica, recalcula cuando hayas perdido o ganado varios kilos y vigila tus pasos diarios.

Poblaciones especiales

Mujeres

Mifflin-St Jeor ya incluye una constante distinta por sexo. Un metaanálisis encontró que el metabolismo en reposo es algo mayor en la fase lútea del ciclo menstrual, pero el efecto es pequeño y la calidad de los estudios, limitada (Benton y colaboradores, 2020). Lo que más se nota en la báscula son los cambios de líquidos: compara semanas equivalentes del ciclo antes de ajustar.

Personas mayores

Un análisis de más de 6.000 personas medidas con agua doblemente marcada encontró que, ajustado por la masa libre de grasa, el gasto diario se mantiene bastante estable entre los 20 y los 60 años y desciende a partir de entonces (Pontzer y colaboradores, 2021). Como las personas mayores estaban poco representadas en la validación de las ecuaciones, el margen de error puede ser mayor; en este grupo, conservar masa muscular y una ingesta suficiente de proteína importa más que afinar las calorías.

Personas con obesidad

Mifflin-St Jeor se validó también en personas con obesidad. La dificultad suele estar en otra parte: registrar con precisión lo que se come. En un estudio clásico, personas con obesidad que decían no perder peso comiendo muy poco subestimaban su ingesta en un 47 % de media y sobrestimaban su actividad; su metabolismo era normal (Lichtman y colaboradores, 1992). No es una cuestión de sinceridad: a casi todos nos cuesta estimar raciones.

Deportistas con mucho volumen

Con entrenamientos largos o dobles sesiones, los factores de actividad se quedan cortos con facilidad. Comer de forma crónica muy por debajo de lo que exige el entrenamiento puede llevar a una baja disponibilidad de energía, con consecuencias para la salud y el rendimiento (Mountjoy y colaboradores, 2023).

Errores frecuentes

  • Contar dos veces el ejercicio: sumar las calorías del reloj al gasto calculado con un factor que ya lo incluye.
  • Fiarse del reloj como cifra exacta. Una revisión sistemática de 64 estudios (60 de ellos en el metaanálisis) encontró errores muy variables entre dispositivos y actividades (O’Driscoll y colaboradores, 2020).
  • Elegir un factor de actividad alto por entrenar intenso, aunque el resto del día lo pases sentado.
  • Cambiar las calorías cada pocos días en función del pesaje de esa mañana.
  • No recalcular tras varios kilos de cambio.
  • Registrar «a ojo»: el aceite, las bebidas y los picoteos son los grandes olvidados.

Para entrenadores

  • Presenta la cifra inicial como una horquilla, no como un número exacto.
  • Pide al cliente que mida algo durante 2–3 semanas antes de cambiar nada: peso medio semanal, pasos diarios y, si es posible, un registro de comidas.
  • Usa la regla de ajuste para calcular su mantenimiento real y recalcula tras cambios de peso relevantes.
  • Si los datos no cuadran pese a un buen registro, o hay sospecha de enfermedad o de una relación problemática con la comida, deriva a un profesional sanitario.
Antes de empezar

Este contenido no está pensado para menores, embarazo o lactancia, personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria ni personas con diabetes tratada con fármacos, enfermedad tiroidea u otras enfermedades. En esos casos, cualquier cambio de dieta debe hacerse con supervisión profesional.

Lo que conviene recordar

Ninguna fórmula conoce tu genética, tu composición corporal exacta ni tu actividad real. Úsalas para tener un punto de partida razonable y deja que los datos de las próximas semanas digan la última palabra.

La regla de las 7.700 kcal por kilo y los factores de actividad son aproximaciones. Incluso con un registro cuidadoso, tu cifra de mantenimiento tendrá siempre un margen de error de unas pocas decenas o cientos de kilocalorías. Lo útil es la dirección de la tendencia, no el decimal.

Preguntas frecuentes

¿El reloj o la pulsera miden bien las calorías?

Estiman el gasto con un error considerable, sobre todo el del ejercicio. Son más útiles para ver tendencias (por ejemplo, tus pasos diarios) que como cifra exacta.

¿Tengo que sumar las calorías del entrenamiento a las del factor de actividad?

No. El factor de actividad ya incluye el ejercicio. Si sumas además lo que marca la máquina, lo contarás dos veces.

¿Cada cuánto recalculo mis calorías?

Cuando tu peso cambie varios kilos o cambie mucho tu actividad. Entre medias, guíate por la tendencia de tu peso medio semanal.

¿Por qué con la misma dieta dejo de perder peso?

Porque al perder peso gastas menos, la actividad espontánea tiende a bajar y, a menudo, las raciones crecen sin darte cuenta. Revisa el registro y los pasos antes de recortar; si todo está bien, ajusta en 100–200 kcal.

¿Merece la pena medir el metabolismo basal con calorimetría?

La calorimetría indirecta es la referencia para medir el gasto en reposo y puede ser útil en contextos clínicos. Para la mayoría, una estimación con fórmula corregida con el peso medio semanal es suficiente.

Calcula lo tuyo

Pon en práctica lo que acabas de leer con nuestras herramientas gratuitas:

Referencias

  1. Mifflin MD, St Jeor ST, Hill LA, Scott BJ, Daugherty SA, Koh YO. A new predictive equation for resting energy expenditure in healthy individuals. Am J Clin Nutr. 1990;51(2):241-247. doi:10.1093/ajcn/51.2.241
  2. Frankenfield D, Roth-Yousey L, Compher C. Comparison of predictive equations for resting metabolic rate in healthy nonobese and obese adults: a systematic review. J Am Diet Assoc. 2005;105(5):775-789. doi:10.1016/j.jada.2005.02.005
  3. McArdle WD, Katch FI, Katch VL. Exercise Physiology: Nutrition, Energy, and Human Performance. 9.ª ed. Filadelfia: Wolters Kluwer; 2023.
  4. Westerterp KR. Diet induced thermogenesis. Nutr Metab (Lond). 2004;1:5. doi:10.1186/1743-7075-1-5
  5. Levine JA. Non-exercise activity thermogenesis (NEAT). Best Pract Res Clin Endocrinol Metab. 2002;16(4):679-702. doi:10.1053/beem.2002.0227
  6. Levine JA, Eberhardt NL, Jensen MD. Role of nonexercise activity thermogenesis in resistance to fat gain in humans. Science. 1999;283(5399):212-214. doi:10.1126/science.283.5399.212
  7. Hall KD. What is the required energy deficit per unit weight loss? Int J Obes. 2008;32(3):573-576. doi:10.1038/sj.ijo.0803720
  8. Hall KD, Sacks G, Chandramohan D, Chow CC, Wang YC, Gortmaker SL, Swinburn BA. Quantification of the effect of energy imbalance on bodyweight. Lancet. 2011;378(9793):826-837. doi:10.1016/S0140-6736(11)60812-X
  9. Trexler ET, Smith-Ryan AE, Norton LE. Metabolic adaptation to weight loss: implications for the athlete. J Int Soc Sports Nutr. 2014;11:7. doi:10.1186/1550-2783-11-7
  10. Benton MJ, Hutchins AM, Dawes JJ. Effect of menstrual cycle on resting metabolism: a systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2020;15(7):e0236025. doi:10.1371/journal.pone.0236025
  11. Pontzer H, Yamada Y, Sagayama H, Ainslie PN, Andersen LF, Anderson LJ, et al. Daily energy expenditure through the human life course. Science. 2021;373(6556):808-812. doi:10.1126/science.abe5017
  12. Lichtman SW, Pisarska K, Berman ER, et al. Discrepancy between self-reported and actual caloric intake and exercise in obese subjects. N Engl J Med. 1992;327(27):1893-1898. doi:10.1056/NEJM199212313272701
  13. Mountjoy M, Ackerman KE, Bailey DM, Burke LM, Constantini N, Hackney AC, et al. 2023 International Olympic Committee’s (IOC) consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs). Br J Sports Med. 2023;57(17):1073-1097. doi:10.1136/bjsports-2023-106994
  14. O’Driscoll R, Turicchi J, Beaulieu K, Scott S, Matu J, Deighton K, Finlayson G, Stubbs RJ. How well do activity monitors estimate energy expenditure? A systematic review and meta-analysis of the validity of current technologies. Br J Sports Med. 2020;54(6):332-340. doi:10.1136/bjsports-2018-099643

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el consejo individual de un profesional sanitario o del deporte.

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